El maíz se ha transformado, tras varias campañas consecutivas, en el cultivo más relevante de la agricultura argentina, posicionándose como la opción predilecta para los productores que integran la producción de grano, carne y leche. De cara al ciclo 2026/27, las perspectivas son sumamente optimistas: se espera un régimen de lluvias por encima del promedio, lo que sostiene las altas intenciones de siembra en todas las regiones del país.
Con proyecciones climáticas favorables y un crecimiento sostenido del área de silaje, el cultivo busca alcanzar la meta de las 10 millones de hectáreas para abastecer una demanda global de proteína animal que no se detiene.
El maíz se ha transformado, tras varias campañas consecutivas, en el cultivo más relevante de la agricultura argentina, posicionándose como la opción predilecta para los productores que integran la producción de grano, carne y leche. De cara al ciclo 2026/27, las perspectivas son sumamente optimistas: se espera un régimen de lluvias por encima del promedio, lo que sostiene las altas intenciones de siembra en todas las regiones del país.
Esta seguridad del productor no es casual. Según Gonzalo Bravo, gerente de SUPRA Semillas, el éxito radica en la flexibilidad comercial y la estabilidad de rendimientos que el maíz ofrece gracias a diversos manejos productivos. El horizonte de la industria es ambicioso: la cadena, nucleada en Maizar, apunta a dar un salto cualitativo y cuantitativo del actual esquema de «7×7» (7 millones de hectáreas con 7 toneladas de rinde promedio) hacia un objetivo de «10×10» (10 millones de hectáreas y 10 toneladas de rinde).
El boom del silaje y la demanda global
Uno de los pilares de este crecimiento es el maíz con destino a silo, que acompaña el auge de la ganadería a nivel mundial. Los datos son contundentes: la superficie destinada a reservas para ganadería se multiplicó por 2,5 en las últimas 18 campañas, pasando de 484.000 hectáreas en el ciclo 2006/07 a 1.212.000 hectáreas estimadas para el ciclo 2024/25.
Federico Larrosa, experto de GDM, señala que el 52% de las hectáreas totales de silaje corresponden al maíz, repartiéndose equitativamente (50% y 50%) entre la producción de carne y leche. Este fenómeno se ve impulsado por una relación de costos histórica favorable respecto al valor del kilo de novillo, lo que incentiva la confección de reservas de alta calidad.
Genética de precisión para la alimentación animal
Para dar respuesta a esta demanda, la industria de semillas ha volcado sus esfuerzos en el desarrollo de híbridos específicos. SUPRA Semillas presentó recientemente su sello “Líderes en Silo”, una distinción que identifica a los materiales diseñados exclusivamente para el productor ganadero.
Dentro de esta oferta destaca el nuevo híbrido S 4450 VIP3, desarrollado para maximizar el aporte de almidón y la concentración de materia seca. Héctor López, especialista en silo, destaca que en un contexto de expansión de la ganadería de carne, el silaje de alta concentración energética es un «aliado estratégico» para sostener altas ganancias de peso en planteos de invernada, garantizando la eficiencia del sistema pecuario.













