En su tradicional Jornada de Actualización Técnica (JAT), DONMARIO presentó una estrategia integral que une diagnóstico ambiental, manejo de precisión frente a un escenario climático «Niño» y biotecnología de vanguardia para cerrar la brecha productiva del cultivo. El cultivo de soja se enfrenta a un desafío clave en el sector agropecuario: seguir incrementando la producción
En su tradicional Jornada de Actualización Técnica (JAT), DONMARIO presentó una estrategia integral que une diagnóstico ambiental, manejo de precisión frente a un escenario climático «Niño» y biotecnología de vanguardia para cerrar la brecha productiva del cultivo.
El cultivo de soja se enfrenta a un desafío clave en el sector agropecuario: seguir incrementando la producción en una superficie que prácticamente ha dejado de expandirse. Bajo esta premisa, se desarrolló vía streaming una nueva edición de la Jornada de Actualización Técnica (JAT) de DONMARIO, un encuentro que reunió a destacados especialistas para debatir las decisiones agronómicas y tecnológicas fundamentales de cara a la próxima campaña.
La brecha del 34% y el diagnóstico del ambiente
En la actualidad existe una brecha de rendimiento cercana al 34% a nivel nacional, entendida como la diferencia entre los resultados obtenidos y aquellos alcanzables mediante una óptima combinación de ambiente, genética y manejo. Jerónimo Costanzi, Gerente de Desarrollo de Autógamas de GDM, señaló que aproximadamente la mitad de la variabilidad del rendimiento está asociada a las características propias de cada lote. En concordancia, Gerardo Rubio, Investigador Superior del Conicet, detalló que el denominado “efecto sitio” explica específicamente el 48% de esta variabilidad.
Para capitalizar esta oportunidad, los expertos insistieron en la necesidad de complementar las herramientas digitales con diagnósticos de suelo directos (químicos y físicos), ajustando la nutrición ante la presencia de niveles limitantes de fósforo, azufre, potasio y micronutrientes en los suelos agrícolas. Asimismo, se destacó que la presencia de napa se consolida como un factor de estabilidad que puede aportar más de 500 kg/ha adicionales frente a restricciones hídricas.
Genética a la medida de cada lote
Los especialistas de Desarrollo de la firma, Matías Venece y Diego Regnícoli, advirtieron que no existe una única genética capaz de responder igual en todos los ambientes, por lo que el porfolio de la marca combina potencial, adaptación y estabilidad:
- Para la zona núcleo de alto potencial: Se destacan variedades como DM 40E25 SE y DM 38E26 SE, diseñadas para siembras de primera y segunda con el objetivo de adelantar la cosecha.
- Estabilidad en múltiples ambientes: La variedad cosmopolita DM 46E25 SE ofrece un equilibrio adaptado a ambientes de baja, media y alta productividad en múltiples regiones.
- Para la región central (Entre Ríos, Córdoba y centro de Santa Fe): La variedad DM 50E25 SE incorpora tecnología Enlist para hacer frente a malezas difíciles como el yuyo colorado, una adversidad que puede generar mermas de rinde de entre el 11% y el 40%.
- Opciones para suelos calcáreos y el norte: La variedad de amplia adaptación DM 60E62 SE destaca en suelos calcáreos, mientras que para el NEA y NOA se posiciona DM 67K67 SCE con tecnología Conkesta para el control de lepidópteros, un lanzamiento proyectado para 2026.
Estrategias frente al desafío del escenario «Niño»
El clima será otro factor determinante en la toma de decisiones. Adriana Kantolic, especialista de la Facultad de Agronomía de la UBA, advirtió sobre la alta probabilidad de ocurrencia de un evento «Niño» de fuerte intensidad. En este contexto, el anegamiento y la saturación del suelo pueden comprometer la fijación biológica de nitrógeno al reducir la disponibilidad de oxígeno, afectando principalmente las etapas reproductivas.
Para mitigar estos riesgos climáticos, Kantolic recomendó diversificar las fechas de siembra y los grupos de madurez, conservar la cobertura del suelo, evitar compactaciones y controlar rigurosamente las malezas para permitir una exploración radicular profunda frente a eventuales pulsos de calor.
Calidad de implantación y trazabilidad digital
El primer seguro para defender el rinde comienza en la siembra. Enzo Cieri, Gerente de Testing e Innovación de GDM, y Darío Cuesta, Gerente Comercial de la marca, enfatizaron que el poder germinativo y el vigor de la semilla son indispensables para lograr un stand de plantas uniforme, aclarando que los tratamientos profesionales no pueden compensar una semilla de mala calidad.
Para asegurar esta calidad, se presentó SEEDQUALITY, un novedoso sistema de trazabilidad digital que utiliza códigos QR en los envases de semillas fiscalizadas. A través de esta tecnología, los productores pueden acceder a datos específicos del lote de siembra como el poder germinativo, el vigor, el peso de mil semillas y utilizar una calculadora de densidad de siembra.
La última estación: decisiones sitio-específicas
El encuentro concluyó integrando el rol de la agricultura digital. Gabriel Tinghitela y Joaquín Urruti explicaron que tecnologías como la dosificación variable de insumos —que puede incrementar el rendimiento de maíz en un 4.3% de promedio— y las aplicaciones selectivas —que reducen el uso de herbicidas entre un 65% y un 87%— logran retornos económicos concretos únicamente si se gestionan mediante personas capacitadas con tiempo dedicado dentro de la empresa.
Finalmente, en el marco de la JAT se entregó el Premio DONMARIO a la Excelencia en el Manejo del Cultivo de Soja a Emilio Satorre, Profesor Emérito de la UBA e investigador del Conicet. El cierre del evento estuvo a cargo de Patricio Munilla, Gerente de Marca, quien destacó que contar con tecnologías como Enlist y Conkesta bajo el sistema Sembrá Evolución sitúa a los productores en un nuevo nivel competitivo para la campaña, y adelantó que en 2027 presentarán nuevos lanzamientos en soja altamente competitivos.












