Con registros inéditos en el centro-sur de Santa Fe, los productores aceleran los trabajos para esquivar el fantasma de la sequía de enero. Sin embargo, el sur regional y el norte de Buenos Aires actúan con cautela por riesgo de heladas, mientras un inusual granizo invernal golpea los cultivos de trigo. La campaña maicera ha
Con registros inéditos en el centro-sur de Santa Fe, los productores aceleran los trabajos para esquivar el fantasma de la sequía de enero. Sin embargo, el sur regional y el norte de Buenos Aires actúan con cautela por riesgo de heladas, mientras un inusual granizo invernal golpea los cultivos de trigo.
La campaña maicera ha comenzado con un ritmo vertiginoso y sin precedentes en vastas zonas productoras de la región. «Se ven sembradoras por todos lados, en 10 días se termina todo el maíz», coinciden en señalar técnicos de las localidades santafesinas de Gálvez, López, Cañada Rosquín y El Trébol. La precocidad de este ciclo es histórica: ya se han implantado unas 230.000 hectáreas, una cifra inédita para estas fechas, considerando que las labores habitualmente inician recién a partir del 10 de septiembre.
Este avance representa ya el 10% del maíz temprano proyectado para la región, consolidándose como el mayor progreso registrado en al menos las últimas cinco campañas. El fenómeno está liderado por el centro-sur de Santa Fe, que promedia un 30% de avance, destacándose el caso extremo de Carlos Pellegrini, donde ya se sembró la mitad del área intencionada.
Estrategias cruzadas frente al clima
La impresionante velocidad de siembra en el norte de la región contrasta fuertemente con la cautela que predomina en el sur, donde las máquinas se mantienen en la línea de largada por el temor latente a las heladas tardías. En Bigand las tareas recién comenzaron de forma incipiente esta semana, mientras que en San Gregorio el grueso de los productores concentrará la actividad entre el 15 y el 20 de septiembre. En Junín, provincia de Buenos Aires, apuntan directamente al 20 de septiembre debido a que la temperatura del suelo aún es muy justa y se busca evitar una emergencia desuniforme ante el pronóstico de nuevos descensos térmicos. Una postura similar adoptan en Corral de Bustos, Córdoba, mientras que en la vecina Marcos Juárez algunos productores ya se han arriesgado a sembrar pese a que la humedad superficial del suelo está sumamente ajustada.
Detrás de este adelantamiento masivo en el norte subyace una lección aprendida de la campaña anterior. A finales de diciembre de 2025 el suministro de agua se cortó abruptamente; quienes habían sembrado temprano lograron esquivar la sequía de enero y obtuvieron rendimientos excelentes. Con la amenaza latente de un verano de 2027 bajo el influjo de un fenómeno de «súper Niño» que podría potenciar olas de calor extremas, el mes de enero se consolida como el gran fantasma climático que los productores intentan evitar a toda costa.
La logística de insumos y el desafío de la humedad
La premura de las labores también ha puesto a prueba la logística de distribución de insumos. Aunque los técnicos confirman que la mayor parte de las semillas de maíz se entregó en tiempo y forma, se reportan demoras localizadas. En Bigand se registraron retrasos y problemas con el calibre de ciertos híbridos específicos, mientras que en el noreste bonaerense (Pergamino y Colón) restan entregarse pedidos de los híbridos más demandados. En Marcos Juárez, en tanto, las entregas marchan con mayor retraso en comparación con años anteriores.
Por otra parte, la disponibilidad de agua ya empieza a encender luces de alarma. En las zonas donde se aceleró la siembra, como en Carlos Pellegrini, la falta de lluvias recientes limita la humedad, y los lotes que carecen de una adecuada rotación de cultivos no disponen de reservas suficientes para sostener la implantación. Los pronósticos no prevén precipitaciones para los próximos siete días, y los especialistas advierten que, a pesar de que «El Niño» está formalmente instalado debido al calentamiento del Océano Pacífico, su presencia aún no ha logrado traducirse en lluvias efectivas sobre la región pampeana.
El impacto de un inusual granizo invernal
El panorama climático sumó un elemento de sorpresa y preocupación el pasado jueves 24 de agosto, cuando una inusual tormenta de granizo golpeó con fuerza a la región. Este evento, atípico para el invierno, fue provocado por el brusco contraste térmico generado tras un día de temperaturas inusualmente altas y el posterior ingreso repentino de un frente frío.
La tormenta afectó seriamente los lotes de trigo. En Marcos Juárez —donde la mitad del cultivo se encontraba en etapa de encañazón— se estima que entre el 30% y el 35% de las plantas sufrieron daños, una situación agravada por el hecho de que la mitad de los productores de la zona aún no contaban con cobertura de seguros. Otra de las franjas más perjudicadas se localiza entre Classon y Colonia Médici, donde las pérdidas del cultivo de trigo se estiman entre un 10% y un 30% debido a la defoliación del canopeo y daños en el ápice principal.
En términos generales, se calcula que el granizo afectó de manera preliminar entre 30.000 y 80.000 hectáreas de trigo en toda la región. No obstante, los análisis satelitales realizados esta semana mediante el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI) no han podido precisar la superficie exacta dañada. Las características del invierno —donde conviven lotes cultivados con barbechos y suelos desnudos con escasa cobertura verde— hacen que las pérdidas moderadas de área foliar no impacten de inmediato en la señal del satélite, proceso que suele demorar unos 13 días en manifestarse con claridad. A esto se sumó la alta nubosidad de los días posteriores al temporal. Pese a esta falta de precisión satelital temporal, los técnicos en el terreno aseguran que el daño real es significativo y continúa bajo minuciosa evaluación.
Fuente: GEA – BCR











