Las bajas temperaturas registradas en la segunda quincena de junio han comenzado a pasar factura a la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis). Según el 45º informe de la Red Nacional de Monitoreo, los datos obtenidos entre el 16 y el 30 de junio de 2026 muestran que el frío ha empezado a modular las poblaciones de la plaga, incluso antes del impacto pleno de la actual ola polar.
El último informe de la Red Nacional de Monitoreo revela un retroceso significativo de Dalbulus maidis en las regiones Centro-Norte y Centro-Sur. Los especialistas advierten que las bajas temperaturas invernales están condicionando la población de cara a la próxima campaña.
Las bajas temperaturas registradas en la segunda quincena de junio han comenzado a pasar factura a la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis). Según el 45º informe de la Red Nacional de Monitoreo, los datos obtenidos entre el 16 y el 30 de junio de 2026 muestran que el frío ha empezado a modular las poblaciones de la plaga, incluso antes del impacto pleno de la actual ola polar.
El fenómeno se siente con especial rigor en las regiones Centro-Norte y Centro-Sur, donde se observa una disminución marcada en las categorías de mayor abundancia y en los promedios de capturas. En la zona Centro-Sur, el panorama es alentador para los productores: el 54% de las localidades relevadas no registró capturas del insecto, y solo un 1% presentó máxima abundancia. Por su parte, en el Centro-Norte, la proporción de localidades con niveles críticos de población cayó del 64% al 36%.
El escenario en el Litoral y el Norte
En la región del Litoral, la retracción de la plaga también es visible, aunque con menos contundencia que en el centro del país. La proporción de localidades con más de 50 adultos por trampa descendió del 35% al 17%, concentrándose las mayores densidades en las provincias de Entre Ríos y Corrientes.
En contraste, las zonas endémicas del norte argentino muestran una mayor resistencia al clima. En el NOA, si bien hubo un leve descenso en la categoría de máxima abundancia, el 83% de las localidades aún mantiene niveles elevados de capturas. En el NEA, la situación es similar: aunque los promedios se mantienen estables, se registró un aumento de las localidades que entran en la categoría de máxima captura, principalmente en lotes donde el maíz se encuentra en estado de madurez fisiológica.
El monitoreo como herramienta clave
A pesar de la retracción generalizada en gran parte del área agrícola, los expertos enfatizan que no hay que bajar la guardia. En las zonas endémicas, aunque se percibe una leve estabilización, la abundancia sigue siendo considerable.
El informe de la Red subraya que estos resultados refuerzan la necesidad de mantener activos los sistemas de monitoreo durante todo el año. Esta vigilancia constante es lo que permite detectar cambios en la distribución espacial de la chicharrita y, fundamentalmente, «anticipar escenarios de riesgo para las próximas campañas agrícolas». Con la actual ola polar en curso, se espera que el próximo relevamiento acentúe aún más estos efectos de control natural por clima.











