Un estudio revela que las precipitaciones acumuladas en otoño superaron la media de los últimos cinco años. Con napas altas y embalses cubiertos, la provincia y los productores toman recaudos ante el riesgo inminente de saturación. El Ing. Electrónico Federico Ferraro, fundador de Omixom, dialogó con MundoAgro sobre la temática. La provincia de Córdoba atraviesa
Un estudio revela que las precipitaciones acumuladas en otoño superaron la media de los últimos cinco años. Con napas altas y embalses cubiertos, la provincia y los productores toman recaudos ante el riesgo inminente de saturación. El Ing. Electrónico Federico Ferraro, fundador de Omixom, dialogó con MundoAgro sobre la temática.
La provincia de Córdoba atraviesa un escenario hídrico atípico antes de que comience formalmente el pronosticado fenómeno meteorológico de «Súper Niño». Según un reciente estudio de monitoreo, los registros pluviales ya superan la media de los últimos cinco años en el territorio provincial, concentrándose una parte importante de estas precipitaciones en los meses de marzo, abril y mayo, momentos en los que habitualmente no se registran grandes lluvias.
Según exlicó el Ing. Electrónico Fderico Ferraro, de Omixom, «este ingreso inusual de agua ha generado que los suelos cordobeses presenten niveles significativos de humedad, un fenómeno que hoy se evidencia en el verdor de los campos, la altura de las napas y el nivel de los embalses en las sierras, los cuales se encuentran por encima de los valores normales para esta época del año. Con un pronóstico que prevé importantes caídas de agua para los próximos meses, la saturación del suelo se presenta como una preocupación inminente».
El desafío de la distribución del agua y el impacto agrícola
El análisis destaca que no solo es crucial el volumen total de lluvia, sino también su distribución territorial y temporal. «En términos geográficos, la zona del este de Córdoba es la que evidencia la mayor diferencia de acumulación hídrica en comparación con años anteriores», explicó Ferraro.
Desde la perspectiva agrícola, la inoportunidad de las lluvias representa una amenaza para los rendimientos. «Si no llueve cuando el cultivo lo requiere, el rinde no es el ideal; en contrapartida, si las precipitaciones ocurren durante el periodo de cosecha, se dificulta enormemente el ingreso de maquinarias y camiones para retirar la producción», sentenció el especialista.
Asimismo, la intensidad de los eventos pluviales juega un rol clave en la capacidad de infiltración de los suelos: no tiene el mismo impacto una lluvia de 50 milímetros distribuidos en un día que esa misma cantidad concentrada en una sola hora. Por esta razón, los productores incorporan cada vez más equipos de medición especializados para acceder a estos datos marginales de las precipitaciones.
Medidas de prevención y monitoreo provincial
Frente a la posibilidad de que el suelo se sature de agua, el gobierno provincial ya ha comenzado a implementar medidas para paliar el impacto. Entre las acciones en marcha se reporta la limpieza de secanales, obras de infraestructura en caminos rurales y la conformación de un comité de trabajo específico.
De acuerdo a la explicación de Ferraro a MundoAgro, «la investigación que sustenta estas alertas se alimenta de la red de equipos suministrados a la Bolsa de Cereales de Córdoba, la Administración Provincial de Recursos Hídricos y el Ministerio de Bioagroindustria. Asimismo, cuenta con el aporte del Observatorio Hidrometeorológico de Córdoba, organismo encargado de evaluar los datos, modelar las cuencas y realizar los pronósticos sobre la evolución e intensidad del fenómeno de El Niño».
Desde Omixom señalaron que decidieron publicar estos datos con carácter de urgencia tras el cambio en los pronósticos de un fenómeno «Niño» a un «Súper Niño», y continuarán emitiendo reportes mensuales para seguir de cerca la evolución pluvial real en la provincia.











