El mercado inmobiliario rural en Argentina mostró señales de reactivación durante el mes de abril, según el último Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR), elaborado por la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR). El informe destaca que el índice registró una suba de 2,67 puntos en comparación con los resultados obtenidos en marzo, marcando una tendencia positiva tras la habitual baja estacional de los meses de verano.
Pese a una mejora de 2,67 puntos respecto a marzo, el mercado de tierras aún se ve condicionado por factores macroeconómicos; la demanda de campos agrícolas de alta calidad permanece firme.
El mercado inmobiliario rural en Argentina mostró señales de reactivación durante el mes de abril, según el último Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR), elaborado por la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR). El informe destaca que el índice registró una suba de 2,67 puntos en comparación con los resultados obtenidos en marzo, marcando una tendencia positiva tras la habitual baja estacional de los meses de verano.
Sin embargo, este crecimiento no fue tan pronunciado como se esperaba. Desde la Cámara señalaron que la persistencia de la incertidumbre política y una reducción de la inflación que no cumplió con las expectativas previstas fueron los principales obstáculos que impidieron un dinamismo más robusto en las operaciones del sector.
A pesar de este contexto desafiante, el informe subraya un punto de fortaleza: la demanda de campos agrícolas de buena calidad se mantiene muy firme. Esto demuestra que, para el inversor, la tierra de alta productividad sigue siendo un activo de resguardo y valor, incluso frente a los vaivenes de la economía nacional.
Es importante recordar que el índice InCAIR, que comenzó a registrarse en noviembre de 2013, es un termómetro que mide exclusivamente el nivel de actividad (como consultas, visitas y cierre de operaciones) y no funciona como una referencia de precios o valores de mercado de las hectáreas en el país.
En resumen, el campo vuelve a movilizarse tras el receso estival, pero queda a la espera de señales más claras en materia política y económica para alcanzar su máximo potencial de mercado.









