Salvador Di Stefano ve venir una “etapa muy linda para la ganadería”

El reconocido economista brindó en exclusiva para ESPACIO PRIMA un pormenorizado panorama sobre la actividad/ Rentabilidad, estadísticas, sugerencias, el rol de los distintos Gobiernos.

Salvador Di Stefano, autoreferenciado como “asesor en negocios” más que economista (por lo cual ciertamente es ampliamente reconocido a nivel nacional) es un conocedor profundo del interior, en que se sumerge en forma cotidiana. Es de los pocos que conoce en detalle al sector agropecuario, de allí que sea tan relevante su análisis.

 
 
 

Entrevistado por ESPACIO PRIMIA aseguró ver “muy bien” al negocio ganadero, a la par que sostuvo que “en los últimos años hubo muy poca inversión y tenemos un alto nivel de ineficiencia”. Advierte además que el stock consumo cayó en 550.000 cabezas. “Liquidamos vacas, un bien de capital que mandamos a degüello y liquidamos el 2,84% de vaquillonas. Tenemos el nivel más bajo desde 2015. Y eso impacta porque es un bien de capital”.

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En la continuidad del aporte de estadísticas para analizar el contexto de la producción, Di Stefano detalló que en el campo “tenemos un nivel de eficiencia de 63,5%. Acá hay dos que laburan, que tienen cría y una que mira. Si tenés un campo de mil madres, 635 están trabajando y 375 se están comiendo el pasto de gusto porque no están haciendo nada, no quedan preñadas, no somos eficientes. No usamos la pajuela, la inseminación. La vaca vive en una villa de emergencia a la intemperie, totalmente.

 
 
 

“En la Cuenca del Salado hay una relación ternero vaca del 90 al 95%, son profesionales y por eso les va bien. Pero la media de la Argentina no tiene ese profesionalismo”.

 
 
 

En cuanto a la faena de este año explicó que viene creciendo a una tasa del 5%. “Los terneros crecen el 0,7% y las vacas caen el 2,4%. Con este mix es muy probable que el año que viene volvamos a tener una caída en el rodeo. No será de 550.000 cabezas, puede haber una caída de un millón”.

 
 
 

Como consecuencia de ello, el año que viene “como tengo menos vacas van a nacer menos terneros; como tengo mucha faena voy a afectar el stock. Entonces, comprar hoy una vaca con garantía de preñez a 40.000 pesos, que son menos de 400 dólares reales, de los de verdad, me parece un precio muy apetecible, muy bueno. Con dos terneros que vendas te compras una vaca con garantía de preñez, para el criador es una ganancia importante porque se adquiere un bien de capital. Para el criador es un buen momento y empiezan a terminarse las pálidas porque si va a haber menos terneros, a futuro va a capturar mejor precio”.

 
 
 

En el caso del feedlotero si compra un ternero y lo pongo en feedlot la rentabilidad no es la adecuada, si compro un ternero y lo pongo a pasto la rentabilidad es buena. Pero pasa tanto tiempo en el campo que la tasa se hace muy chiquita”.

 
 
 

Di Stefano puntualizó que “son tiempos en que hay que aplicar la innovación y a lo mejor necesitamos para hacer un negocio que el animal esté cuatro meses a pasto y cuatro meses alimentado a granos. Y voy a generar un mix adecuado para tener mayor rentabilidad”.

 
 
 

A la vez recomendó “poner cabeza de logística para hacer mejores negocios, porque si llevamos un animal a pasto y después lo ponemos en un mal lugar no vamos a poder tener la rentabilidad que debemos tener”.

 
 
 

Más adelante consideró que hay “una transformación en el negocio que le sigue al engorde, que es armar un Ciclo Dos, que es beneficioso y en el que podes tener inclusive autorización para exportar. Como todo va a escala, la carnicería que vendía dos medias reses por día no es rentable, con lo que vale la luz y el alquiler y los costos de estructura. A medida que pasa el tiempo empieza a tomar más importancia la carnicería del supermercado o las carnicerías grandes. Es un cambio brutal en el negocio; en el pasado vendías un determinado corte que era tradicional y hoy la gente compra cada vez más la carne picada que tiene un rinde espectacular para el ama de casa en un hogar tipo”.

 
 
 

Cambios estructurales

 
 
 

Para Di Stéfano “estamos asistiendo a un cambio estructural del que tenemos que ser partícipes. Hay gente que hace una sola categoría, hace un novillo hermoso, lindo y el día que tiene que vender se resfría Xi Jinping (presidente de China), no quiere comprar carne y te lo sacan por el pancho y la coca. Por ahí lo termina cuando el chino empieza a tener apetito y hacés un negocio bárbaro”.

 
 
 

Por eso es recomendable tener “versatilidad para el engorde” y “mucha plata para la cría, porque te lleva mucho esfuerzo. Hay que saber cuándo engordar una vaca, cuando vender una vaquillona, cuando llevar un animal a novillo, cuando hacer hacienda liviana y posiblemente haya que hacer un poquito de todo eso”.

 
 
 

De Stéfano resaltó que es un negocio “que tiene un gran futuro, pero en el que hay que poner mucho trabajo. Tenés que tener estrés y vas a tener rentabilidad, porque la economía se juega entre lo escaso y lo abundante y la carne bovina va a ser escasa en los próximos años y muy demandada en el exterior”.

 
 
 

De Macri a Fernández

 
 
 

Respecto del marco político que acompañó en los últimos años a la actividad, remarcó que el ex presidente Mauricio Macri “no llegó a contagiar al hombre de campo a que hiciera ganadería. Los créditos no fueron adecuados, solo había en dólares, no eran fáciles de obtener. Y la ganadería en la cabeza del hombre de campo siguió siendo un apéndice de la agricultura”.

 
 
 

Como consecuencia de la sequía de 2018 hubo una gran faena, fenómeno que se repitió en el 2019, donde hubo una “seca financiera. Y esa seca hizo que se mandaran a faenas más madres que un año antes”.

 
 
 

Esto revela “que la ganadería sigue siendo un fondo anticíclico de la agricultura y que como la agricultura no obtuvo una buena rentabilidad; además hubo una serie de impagos importantes por los temas de Vicentin y BLD, eso generó esta tragedia que es una pérdida de 550 mil cabezas de ganado”.

 
 
 

Pero si el anterior gobierno “no fue bueno, éste (por el de Alberto Fernández) es el tren fantasma. No hay ningún aporte de ningún tipo, color ni especie”.

 
 
 

Más allá de esta consideración, la ganadería “tiene una perspectiva internacional mucho mejor de la que tenía durante el gobierno anterior. Macri hizo la apertura de los mercados y Fernández se encuentra con la necesidad de demanda proteína cárnica de China, lo que cambia todo el escenario.

 
 
 

“Ni con Cristina, Macri ni Fernández tuvimos una persona que interpretara el sentir del ganadero o lo que el ganadero necesitaba para crecer”.

 
 
 

Pensando en hacer negocios

 
 
 

“Qué negocio pones con 200.000 dólares?”, se pregunta Di Stéfano. Y el analista responde a su propia pregunta. “Con esos comprás una cantidad de terneros importante. Comprás mil terneros por 180.000 dólares. Contame que negocio montás con esa plata. Seguramente hay que poner 70.000 ú 80.000 dólares adicionales. Pero estamos hablando de mil terneros, que es mucho.  Con 400 terneros, ponemos 100.000 dólares. La pregunta es, ¿qué negocio empezás con 100.000 dólares en el medio de la ciudad?

 
 
 

“El negocio no lo podemos hacer de manera abstracta y hay que ver donde se encuentran los animales. Si vos estás en la zona de Villa María, tenés campo con pasto muy cerca, podes hacer feedlot y un montón de plantas de etanol para poder terminar con burlanda.

 
 
 

“En el norte de Santa Fe también hay mucho pasto, podés traerlo por transporte cerca de Rosario sin un costo demasiado alto, cuando podés entregar el ternero a capitalización y solo pagás la mitad de lo que engorda. Los negocios cambiaron, hay que ponerle un poco más de cabeza y de movilidad. Ahora, no es una fortuna la que se tiene que invertir.

 
 
 

“Si querés comprar un galpón de engorde de cerdos tenés que hablar de una inversión de 700.000 dólares. Para una madre que te llevar terminar 24 meses tenés que hablar de 7.000 dólares por madre. Y una unidad interesante sería con mil madres.

 
 
 

“Si hacés lo que te digo, comprás el ternero, cuatro meses de pasto más cuatro meses de grano, a los ocho meses tenés un retorno de la inversión. Probas con 200 y vas incorporando de a 200 por mes y girás más rápido. Porque hoy lo financiero es muy importante”.

 
 
 

Botas y zapatos de gamuza

 
 
 

Para Salvador Di Stefano, “el hombre de campo se tiene que poner las botas para entrar al campo y los zapatos de gamuza para para girar más rápido el capital. Hacer un armado financiero para rotar el capital más rápido y con eso capturar más rentabilidad”.

 
 
 

En el caso de la agricultura, “a pesar de que los precios son malos, si tenés un buen campo lo estás manejando hace unos años, con buenos insumos, todavía tenés un margen de rentabilidad haciendo soja o maíz, siempre y cuando estés por encima del promedio. Bueno es poner buena mercadería, buen ingeniero agrónomo, buen campo. Si alquilas un campo más o menos, el precio es más o menos, le pusiste insumos más o menos, el rinde es más o menos y el negocio es más o menos. Si en cambio armaste un buen campo, gastaste una buena plata, tenés buena rentabilidad.

 
 
 

“El problema que tiene la agricultura, cuando la trabajás bien, es que te está faltando plata durante el año. Este esquema de compra de terneros y rotación te permite tener 3 ó 4 cheques al año que te aliviana el negocio de la agricultura, en cuando al flujo de fondos.

 
 
 

“Hoy particularmente tenemos una situación extremadamente atípica. Al mercado ganadero entran más o menos 10 millones de terneros por año. El 50% entre marzo y junio y hoy por el  Conoranvirus no ha entrado la cantidad de terneros que se esperaba y no veo tampoco los datos de la Subsecretaria de Ganadería que muestre que los feedloteros hayan comprado la misma cantidad que en años anteriores. Con lo cual veo muy demorada la llegada de terneros al mercado, producto de que todos miramos los remates de ganado de televisión, pero donde se hace el volumen es en vivo y en directo. No se ha vuelto con la intensidad que estábamos esperando y tenemos el precio del ternero un poquito alto, poco encierre y de cara al segundo semestre podemos tener una sorpresa con los precios porque el Gobierno no está ni mirando eso que es tan importante y es que el feedlotero pueda comprar a un precio razonable, engordar y salir con la oferta a fin de año”.

 
 
 

–  Donde están esos terneros?

 
 
 

– Bueno, te agarró el Coronavirus. Tenías unos terneros y te da fiaca salir total hay pasto. Y si tenemos pasto, porque nos vamos a apurar a ir a la feria. Viste como es el hombre de campo. Cuánto vale? Y ahora te lo pagan 115. Bueno, 125 sería bueno.

 
 
 

Pero en algún momento se puede dar el efecto Puerta 12. Puede caer una helada, puede haber menos pasto. Va a haber otra necesidad, te va a apretar el bolsillo. Viene un raid, hay que pagar ganancias de empresas y personales, bienes personales, anticipo de ganancias del próximo año y cuando terminas todo eso viene el contador y te dice vienen los aguinaldos.

 
 
 

Entonces hasta agosto entrás en una iliquidez de locos. Yo hoy estaría vendiendo terneros a esos lindos precios y me iría armando de liquidez para los vencimientos que tengo por delante. Dicho sea de paso, como no tengo ajuste por inflación, lo que tengo que pagar de ganancias es injusto. No es una ganancia real, es una ganancia ficticia.

 
 
 

Si fuera comprador del ternero esperaría para comprar y si fuera criador me apuraría a vender.  Hay buena relación para vender un ternero y llevarte una vaquillona con garantía de preñez. O hacerme la plata para ir armando otros proyectos, ponerle más productividad al campo.

 
 
 

– Estas con una mirada optimista de la actividad.

 
 
 

– Yo soy muy optimista porque me parece que todo el mercado de la carne va a tener una demanda muy importante por la exportación. En los últimos años empezamos a hacer un trabajo más divertido: llevar el consumo interno y la exportación a kilos per cápita para hacerlo comparable. En el 2018 y 2019 esa suma era de 70,2 kilos y en el 2020 estamos en el 70,4. En el 2018 58 kilos eran de consumo interno y 12 de exportación; hoy tenés 51 de consumo interno y 19 de exportación y eso es lo que me pone muy feliz. Que el mundo está demandando carne vacuna y que China necesita comer carne.

 
 
 

Convengamos que en esta primera etapa los frigoríficos se quedaron con una parte de la tajada, no porque no quieran al productor, sino porque tuvieron que hacer las inversiones para adecuarse a una mayor escala de producción. Cuando lleguen a esa mayor escala de producción, van a estar obligados pagar más porque van a estar obligados a cumplir con un volumen para que les sea negocio exportar.

 
 
 

Creo que va a venir una etapa linda para la ganadería, muy linda. Pero hay que ponerle ganas, espalda y mucho trabajo. No es la agricultura.

 
 
 

– No ves ningún cisne negro, por ejemplo el cierre de las exportaciones, alguna restricción?

 
 
 

– El tema es sencillo, tenés que preguntar quién te compra y el 75% de la compra te la hace China. Si vos le trabás la exportación a China, los chinos se van a llevar el swap que tienen en el Banco Central y te van a dejar en off side. Eso es muy sencillo. Lo que te doy vos me dás. Hay un acuerdo recíproco.

 
 
 

Ahora si la exportación apuntara a un abanico de países y Argentina no tuviera ningún compromiso con ellos, como este Gobierno tiene un ADN intervencionista muy importante, entonces sí estaría muy preocupado. Ahora, con estas restricciones, me parece que no se van a meter en ese lío.

 
 
 

También en eso yo tengo una visión muy particular. Yo no soy ganadero, no soy veterinario, soy un consultor de negocios. Me meto con el ganadero a ver una parte del negocio. Yo veo como maximizar la rentabilidad.

 
 
 

Con Agroeducación nos vimos a Nueva Zelanda y Australia. Y vimos mucha carne ovina. Y cuando preguntaban a donde exportaban nos dijeron que antes lo hacían a Gran Bretaña y la Unión Europea, pero ahora les queda mucho más cerca China.

 
 
 

Me vine con esa idea en la cabeza, porque uno se mete por todos lados anda en el campo.

 
 
 

Acá me dicen que muchas ovejas tenían pariciones dos veces al año y allá hay una parición al año. ¿Por qué no miramos un poco mejor el tema de las ovejas? Acá hay un consumo de un kilo blanco, en negro hay dos, en un sector con un alto grado de informalidad. Entonces, me puse a ver la exportaciones en el 2019 fueron 3.492; de ellas, 1416, van a la Unión Europea un poquito menos de la mitad; después Israel, Túnez, Qatar, Brasil, destinos importantes. Y cuanto se pagó? En promedio, 4.674 dólares. Lo estoy leyendo de los principales indicadores del sector ovino. En 2018 eran 5.233 dólares por tonelada y a la Unión Europea se vendió un promedio de 5.000 dólares la tonelada.

 
 
 

Si vamos a hacer esto, tenemos que hacer una muy buena raza, con un buen componente de carne, con trazabilidad para exportar y buscar estos mercados. Hay que poner un poco de cabeza en esto porque me parece que es mucho más barato hacer un cordero que un ternero o una hacienda liviana. Si en el mundo va a faltar carne de los animales grandes va a haber una sustitución lógica de los animales más chicos. Entonces, ahí, tendría que haber una política de Estado en ese sentido, cosa que hoy no existe.

 
 
 

Producción mundial de carne

 
 
 

Las estadísticas mundiales muestran que en el 2018 “había una producción de 61 millones de toneladas de carne bovina y en el 2020 se proyectan 62, un millón más. Pollo pasaría de 95 millones de toneladas a 103, 8 millones más. Nueve entre los dos. Si vamos a cerdo, en el 2018 se producían 113 millones y este año se van a producir  94, cae 19 millones de toneladas. Entonces, faltan 10 millones de toneladas. Cuando pase el Covid y la gente vuelva a consumir en todo el mundo vas a tener un problema de falta de proteína cárnica, no hay” precisó Di Stefano.

 
 
 

En la continuidad de su aporte de estadísticas remarcó que “en el mundo la cosa no está fácil. En el año 2018 el stock de bovinos a nivel mundial era de 978 millones de cabezas y hoy es 988; en dos años subió en 10 millones, nada. El stock porcino cayó de 780 millones a 650. Se perdieron 130 millones de madres. Estamos en un momento muy particular y todo lo que se quiera acelerar de pollo también tiene una limitación. Hay que comprar maíz para 45 días. Hay un costo de capital, la tasa esta cara te tienen que fiar, es todo un número hacer pollo”.

 
 
 

– Que le sugerís o recomendás al productor ganadero?

 
 
 

– El ganadero tienen que empezar a mirar la cadena completa. Hay que animarse a hacer un Ciclo Dos, a ser abastecedor, carnicero, a hacer chorizos. En esta economía como la argentina donde creemos que la actividad va a caer un 6,7% los próximos dos años, mi impresión es que la carne -que sigue siendo un producto barato- tiene por delante un escenario extremadamente positivo. Es mucho más caro comprar un paquete de fideos de marca que comprar la carne.

 
 
 

No veo que bajemos de 50 ó 52 kilos per capita a 45, no lo veo. Y tampoco veo que China mire para otro lado a la hora de comprarnos carne. Tiene sus mañas, también tiene un poder de compra enorme y quiere jugar en la fijación de precios.

 
 
Fuente: Primia Nutrición Animal

 

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